miércoles, 29 de febrero de 2012

29F

Lo primero que me viene a la cabeza es el miedo. El miedo que se respiraba en el aire. Gente corriendo, huyendo, al mínimo disparo. Hay que mantener la calma...aguanta, aguanta un poquito más...nuestros corazones latían acelerados, pero nos mantuvimos serenas, con la mirada puesta en los echos. Cristales rotos, pintadas y huevos. A un chico le sangraba la cabeza. Empezamos a movilizarnos porque nos habían cortado las calles, debíamos seguir, mantuvimos los ánimos pese a que muchos se iban, pero aquello no había terminado. Recuerdo también las calles llenas de humo, de los containers incendiados, aquel olor pestilente todavía permanece en mi cabeza, me costaba respirar, se me enquistó en la garganta y en mis sienes, era nauseabundo. Todabía ahora me lloran los ojos por la irritación. Cada vez había más furgones policiales, la gente corriendo, gritando, violencia por todas partes. Golpes. Muchos golpes y lo que más me apena es que pueden justificarlos. Nosotras tuvimos suerte, al protegernos en el portal de una tienda, la mujer nos dejó pasar, y desde allí observamos con impotencia la brutalidad de la calle. Balas de goma, golpes, un sinfín de furgones desfilando, envistiendo los containers que algunos inconscientes habían usado como barricada. Incendiaron uno justo delante de la tienda. El fuego llegó hasta lo más alto, sentíamos el calor al otro lado de los cristales, apartadas, por si a caso reventaban. Otra vez miedo. Por suerte llegaron los bomberos y acallaron aquel pequeño infierno. Recuerdo también haber visto muchas cámaras. Incluso un fotógrafo capturó nuestro miedo dentro de la tienda. Acto seguido, los anti disturbios acordonaron la zona, puestos en fila, con la mala suerte que se colocaron justo delante de nuestra puerta. Teníamos miedo a salir, otra vez este puto miedo, las calles estaban repletas de violencia. Tuvimos que irnos porque la dependienta, que la suerte la aguarde, nos lo pidió amablemente. Tuvimos suerte porque las aguas se habían calmado. De todo solo quedaba el rastro. Tuvimos suerte.





Este es el video de la calle donde nos encontrabamos, grabado por un vecino. Nosotras estabamos en los bajos.

martes, 28 de febrero de 2012

Directo.

Ahora que esto no se puede parar, pueden ocurrir dos cosas: que salga como espero y deseo, lo formalmente correcto, que me cure este veneno, o que te lleves lo poco que queda de mi. Es estúpido reducir las ínfimas posibilidades a estas dos, es algo abstracto. Que qué voy a decirte? Todavía lo pienso. Tengo miedo. Porque he decidido librar esta batalla con mis fantasmas cuando todavía no estoy entera. Me siento débil, pero algo me dice que si no lo hago estos fantasmas nunca se irán. Sólo quiero recuperar aquello que antaño perdí, mis ganas de reír, la total confianza en mi. Y me da igual si tu estas o no estas allí. Nadie sabe cuánto echo de menos, ser feliz con poco, valorar todo lo que tengo y creer con total certeza, que es lo mejor del mundo.

He tomado una decisión. Y aunque tenga miedo, me alegro, por haberme atrevido, al fin y al cabo es un señal de que poco a poco mi cuerpecito se levanta, y se apaña para incorporarse otra vez a la carrera de la vida. No hay tiempo para desidias. Estoy preparada.

jueves, 23 de febrero de 2012

h/h

Siempre pensé que debía aprender de mi misma. Lo que no sabía es que fuera tan mala maestra. ¿Dónde están todas aquellas personas tan maduras y tan capaces de controlar cualquier situación? Aquellas que dicen no tener ninguna preocupación gracias a que, según creo yo, algún tipo de ser divino les habrá acariciado con sus suaves pétalos de rosa? ¿Dónde está don Perfecto cuando más se le necesita? Coño, que me lo explique, que me guíe por esta hartaduría de bucles sin sentido! "Con cada persona es distinto", dicen. Y una mierda! El ser humano quiere lo que no tiene y sólo, y únicamente cuando lo tiene, ya no lo quiere. Qué perra vida, lo tenemos bien jodido! Debo venir de otro planeta o quizás en otra vida fui un gato, porque no lo entiendo. Con lo hermoso que es, sacarle jugo a la vida, pero qué queréis que os diga, hacerlo sola no tiene tanta gracia.