miércoles, 28 de marzo de 2012

Cianuro

Una vez me contaron que ya lo sabemos todo, y que cuando aprendemos, recordamos aquello que persiste adormecido en el alma, renace aquello que permanece en nuestro ser de manera innata. Pero nunca entendí por qué lo olvidamos. Al menos aquellas cosas que conllevan un cierto grado de transcendencia. Cómo olvidé la lección más importante del mundo? Cómo pude olvidar lo que para mí daba sentido a esta vida? Embriagada por las telarañas, me sorprendo a mi misma memorizando esta lección, que la sé. Y no siento nada.  Un vividor me dijo una vez que si la teoría está asumida, la práctica sale sola. Y yo creo que tiene razón. Quizás ahí está el problema. Dejé de asumirlo y, qué fácil ser feliz cuando todo va bien, y que fácil llorar cuando el mundo se derrumba. Nadie nos ha inculcado en esta vida lo contrario. Para ser feliz, uno debe hacerse a si mismo burlando las circunstancias. Bailar bajo la tormenta...puede que guarde un leve recuerdo (espero ansiosa a que renazca). Nadie nos hace daño si no queremos. Y nos destrozan la vida si nosotros nos convencemos de que así ha sido. Somos veneno para nosotros mismos, y a la vez, somos nuestra única salvación.

martes, 20 de marzo de 2012

En boca del insomnio (escrita el 15/1/2012)

Cuando la ira la aborda, se remonta en recuerdos del pasado, para ahuyentar el insomnio. Como aquél en que, junto a amigas del momento, bailó delante de todo el colegio vestida de hippie al ritmo de una canción de un anuncio de Coca-cola de los sesenta. A veces se desahogaba escribiendo horas y horas, y no paraba hasta tener una preciosa obra de arte entre manos (o al menos lo intentaba). No puede olvidar todo aquello que pasó. Puede vivir con ello, pero en sueños llegan sus fantasmas a atormentarla. Cada noche es un pequeño infierno. No soporta el desastroso silencio de su cama, interrumpido sólo, por los casuales maullidos y gruñidos de los gatos. Y cuando ya tarde, entra al fin en brazos de Morfeo, sueña. Sueña con sus amigos, o con gente conocida. Con su familia y con sus sueños cumplidos, incluso con amores ya desistidos. Una vez soñó que estaba en lo alto de una ola, surfeando, y llegaba a la orilla pero ella no paraba, y recuerda algo de que iniciaba un viaje. En ocasiones tiene pesadillas, que más de una vez le han conducido al ataque de ansiedad. Y al despertar, siempre le quedan esos cinco, seis segundos de resaca somnolienta en que todavía cree que lo que sueña es real. Y maldice a su subconsciente, por avasallarla con estas falsas ilusiones, que estallan justo en medio de la frontera entre lo amargo y lo dulce. O para ser más específico, entre lo ácido y lo agridulce. 


Su alma es un pozo de contradicciones: Dicen que lo bueno se hace esperar, pero también que pronto se hace tarde. Quién madruga Dios le ayuda, pero no por mucho madrugar amanece más temprano. Más vale que sobre que no que falte, y que lo bueno, si es breve, dos veces bueno.


¿Debió pedirle que volviera, porque realmente la quería? o, ¿simplemente la estafó, que visto lo visto, parece lo más probable? ¿Con cuál de estos dos dilemas se está auto-engañando? Parece que ya vuelve a auto-destruirse. Vamos a ver: recuerda aquella vez en que fue a la discoteca a llevarle un regalo de cumpleaños a su mejor amiga y estaba aquél chico con el que...parece que el sueño empieza a asomar.

lunes, 19 de marzo de 2012

Desconexión.

Intento percibir todos los estímulos que recibo. Me quedo en una especie de segundo plano, al capturar unos pocos. Es mucho más que una evasión. O quizás mucho menos, sí. Algo tan etéreo que resulta imposible de distinguir. Algo tan ligero que lo dices, y ya ha desaparecido. Y las estrellas luchan por sobrevivir en el cielo de París.

sábado, 3 de marzo de 2012

se hace lo que se puede

Las contradicciones libran una batalla en mi interior. ¡Malditos pajarillos! Dejad de recordarme la hora que es..."Y cada día un instante volveré a pensar en ti". Demasiado inestable. Hormiguita. La pura realidad en vena. Con hielo. Mejor me voy a dormir, para que mañana tenga fuerzas para volver a afrontar este puto mal estar. Maldita supervivencia, qué poco mereces la pena! Con lo qué yo sé, y me consigues convencer.

jueves, 1 de marzo de 2012

Barritas de incienso

Una vez más, termina otra jornada esperando una señal. Indicios. Respuestas que viajen a través de agujeros de gusano. Es curioso y en cierto modo, chistoso, porque no me había percatado hasta ahora. ¿Qué hago aquí? podría hacer miles de cosas! Hoy, de casualidad, el destino me ha plantado un síntoma de mi camino. Menuda estupidez. Ya verás mañana...