domingo, 14 de octubre de 2012

El carrusel

A veces, cuando te miro, me pregunto si el camino de tu mente estará lleno de zarzas. Y me rompo la cabeza pensando en cómo llegar hasta él, y descubrir qué ocurre ahí dentro, por qué ríes, por qué no lloras, por qué callas y te apartas, ¿de qué huyes? ¿En qué tierra de nadie estallan tus recuerdos? Sabes, si me dejas, yo podría cambiar tu mundo. A ti no te cambiaría por nada, pero si me coges de la mano (o de donde tu quieras) y te dejas llevar, puedo hacer que tu vida sea un carrusel, con altibajos, quizás, pero siempre, siempre a tu lado, para que cuando tus fuerzas desfallezcan, yo me convierta en tu luz, y te consuele de la única manera que sé: llenando tu letargo del mas sincero e idílico afecto.

Recuerdas, hace tiempo pactamos que vivimos en un sueño hecho realidad. Y si te digo la verdad jamás he sido tan feliz de saber que los sueños, sueños son, porque tu y yo existimos y estamos despiertos, y no podría ser más maravilloso. Porque te amo, te amo con todos los dichosos poros de mi condenada piel, que junto con la tuya, son lo único que nos separa.

lunes, 6 de agosto de 2012

El dulce porvenir

Recoge mi delicado corazón,
Con tus grandes manos de algodón.
Acúname en tu pecho
Y obviemos lo que ya está hecho:
Y no.
Mi estómago no es ningún cementerio de mariposas;
Es un campo de batalla dónde estallan mil historias.


El pasado resulta efímero cuando te espera un dulce porvenir.


Y el roce de tus dedos se convierte en el momento idílico.
Y el roce de tus labios se vuelve adictivo.



Por cada centímetro de mi piel que acaricias con tus manos,
nace una eternidad en el Edén. 

jueves, 7 de junio de 2012

Gatito.

Y de repente suelta una palabra.
Nada, una pequeñez sin importancia, pero que sin embargo te hace evocar historias pasadas.
Y recuerdas lo mal que lo pasaste, y lo bien, también.
Y te preguntas cómo carajo has llegado hasta aquí.


Y de repente lo miras a los ojos.
Y te das cuenta de la suerte que has tenido, ya que las cosas no podrían haber salido mejor.
Porque al fin y al cabo, él está a tu lado.
Y ya no importa que aquélla persona se fuera.
¡Menos mal que se fue!
Ya no importa todo el dolor enfermizo que sufrí,
Ni el insomnio,
Ni la desidia,
Ni todas las veces que sentí morir.


Porque he encontrado una cura y es él.


Y sonrío, porque sí, porque es hermoso.
Porque me doy cuenta de que en ese mismo instante él está experimentando el mismo proceso interno.
¿Cómo llamarlo, si no es felicidad?
Y es increíble porque los dos lo sabemos.
Sin decir nada lo sabemos.
Pero lo decimos.
No más que para corroborar lo que es evidente. 


Y sí, yo me lo creo cuando me dicen que una vez tocado fondo vas a alcanzar la cima,
Porque ahora mismo estoy en ella y, joder,
¡No veas qué vistas!

miércoles, 28 de marzo de 2012

Cianuro

Una vez me contaron que ya lo sabemos todo, y que cuando aprendemos, recordamos aquello que persiste adormecido en el alma, renace aquello que permanece en nuestro ser de manera innata. Pero nunca entendí por qué lo olvidamos. Al menos aquellas cosas que conllevan un cierto grado de transcendencia. Cómo olvidé la lección más importante del mundo? Cómo pude olvidar lo que para mí daba sentido a esta vida? Embriagada por las telarañas, me sorprendo a mi misma memorizando esta lección, que la sé. Y no siento nada.  Un vividor me dijo una vez que si la teoría está asumida, la práctica sale sola. Y yo creo que tiene razón. Quizás ahí está el problema. Dejé de asumirlo y, qué fácil ser feliz cuando todo va bien, y que fácil llorar cuando el mundo se derrumba. Nadie nos ha inculcado en esta vida lo contrario. Para ser feliz, uno debe hacerse a si mismo burlando las circunstancias. Bailar bajo la tormenta...puede que guarde un leve recuerdo (espero ansiosa a que renazca). Nadie nos hace daño si no queremos. Y nos destrozan la vida si nosotros nos convencemos de que así ha sido. Somos veneno para nosotros mismos, y a la vez, somos nuestra única salvación.

martes, 20 de marzo de 2012

En boca del insomnio (escrita el 15/1/2012)

Cuando la ira la aborda, se remonta en recuerdos del pasado, para ahuyentar el insomnio. Como aquél en que, junto a amigas del momento, bailó delante de todo el colegio vestida de hippie al ritmo de una canción de un anuncio de Coca-cola de los sesenta. A veces se desahogaba escribiendo horas y horas, y no paraba hasta tener una preciosa obra de arte entre manos (o al menos lo intentaba). No puede olvidar todo aquello que pasó. Puede vivir con ello, pero en sueños llegan sus fantasmas a atormentarla. Cada noche es un pequeño infierno. No soporta el desastroso silencio de su cama, interrumpido sólo, por los casuales maullidos y gruñidos de los gatos. Y cuando ya tarde, entra al fin en brazos de Morfeo, sueña. Sueña con sus amigos, o con gente conocida. Con su familia y con sus sueños cumplidos, incluso con amores ya desistidos. Una vez soñó que estaba en lo alto de una ola, surfeando, y llegaba a la orilla pero ella no paraba, y recuerda algo de que iniciaba un viaje. En ocasiones tiene pesadillas, que más de una vez le han conducido al ataque de ansiedad. Y al despertar, siempre le quedan esos cinco, seis segundos de resaca somnolienta en que todavía cree que lo que sueña es real. Y maldice a su subconsciente, por avasallarla con estas falsas ilusiones, que estallan justo en medio de la frontera entre lo amargo y lo dulce. O para ser más específico, entre lo ácido y lo agridulce. 


Su alma es un pozo de contradicciones: Dicen que lo bueno se hace esperar, pero también que pronto se hace tarde. Quién madruga Dios le ayuda, pero no por mucho madrugar amanece más temprano. Más vale que sobre que no que falte, y que lo bueno, si es breve, dos veces bueno.


¿Debió pedirle que volviera, porque realmente la quería? o, ¿simplemente la estafó, que visto lo visto, parece lo más probable? ¿Con cuál de estos dos dilemas se está auto-engañando? Parece que ya vuelve a auto-destruirse. Vamos a ver: recuerda aquella vez en que fue a la discoteca a llevarle un regalo de cumpleaños a su mejor amiga y estaba aquél chico con el que...parece que el sueño empieza a asomar.

lunes, 19 de marzo de 2012

Desconexión.

Intento percibir todos los estímulos que recibo. Me quedo en una especie de segundo plano, al capturar unos pocos. Es mucho más que una evasión. O quizás mucho menos, sí. Algo tan etéreo que resulta imposible de distinguir. Algo tan ligero que lo dices, y ya ha desaparecido. Y las estrellas luchan por sobrevivir en el cielo de París.

sábado, 3 de marzo de 2012

se hace lo que se puede

Las contradicciones libran una batalla en mi interior. ¡Malditos pajarillos! Dejad de recordarme la hora que es..."Y cada día un instante volveré a pensar en ti". Demasiado inestable. Hormiguita. La pura realidad en vena. Con hielo. Mejor me voy a dormir, para que mañana tenga fuerzas para volver a afrontar este puto mal estar. Maldita supervivencia, qué poco mereces la pena! Con lo qué yo sé, y me consigues convencer.

jueves, 1 de marzo de 2012

Barritas de incienso

Una vez más, termina otra jornada esperando una señal. Indicios. Respuestas que viajen a través de agujeros de gusano. Es curioso y en cierto modo, chistoso, porque no me había percatado hasta ahora. ¿Qué hago aquí? podría hacer miles de cosas! Hoy, de casualidad, el destino me ha plantado un síntoma de mi camino. Menuda estupidez. Ya verás mañana...

miércoles, 29 de febrero de 2012

29F

Lo primero que me viene a la cabeza es el miedo. El miedo que se respiraba en el aire. Gente corriendo, huyendo, al mínimo disparo. Hay que mantener la calma...aguanta, aguanta un poquito más...nuestros corazones latían acelerados, pero nos mantuvimos serenas, con la mirada puesta en los echos. Cristales rotos, pintadas y huevos. A un chico le sangraba la cabeza. Empezamos a movilizarnos porque nos habían cortado las calles, debíamos seguir, mantuvimos los ánimos pese a que muchos se iban, pero aquello no había terminado. Recuerdo también las calles llenas de humo, de los containers incendiados, aquel olor pestilente todavía permanece en mi cabeza, me costaba respirar, se me enquistó en la garganta y en mis sienes, era nauseabundo. Todabía ahora me lloran los ojos por la irritación. Cada vez había más furgones policiales, la gente corriendo, gritando, violencia por todas partes. Golpes. Muchos golpes y lo que más me apena es que pueden justificarlos. Nosotras tuvimos suerte, al protegernos en el portal de una tienda, la mujer nos dejó pasar, y desde allí observamos con impotencia la brutalidad de la calle. Balas de goma, golpes, un sinfín de furgones desfilando, envistiendo los containers que algunos inconscientes habían usado como barricada. Incendiaron uno justo delante de la tienda. El fuego llegó hasta lo más alto, sentíamos el calor al otro lado de los cristales, apartadas, por si a caso reventaban. Otra vez miedo. Por suerte llegaron los bomberos y acallaron aquel pequeño infierno. Recuerdo también haber visto muchas cámaras. Incluso un fotógrafo capturó nuestro miedo dentro de la tienda. Acto seguido, los anti disturbios acordonaron la zona, puestos en fila, con la mala suerte que se colocaron justo delante de nuestra puerta. Teníamos miedo a salir, otra vez este puto miedo, las calles estaban repletas de violencia. Tuvimos que irnos porque la dependienta, que la suerte la aguarde, nos lo pidió amablemente. Tuvimos suerte porque las aguas se habían calmado. De todo solo quedaba el rastro. Tuvimos suerte.





Este es el video de la calle donde nos encontrabamos, grabado por un vecino. Nosotras estabamos en los bajos.

martes, 28 de febrero de 2012

Directo.

Ahora que esto no se puede parar, pueden ocurrir dos cosas: que salga como espero y deseo, lo formalmente correcto, que me cure este veneno, o que te lleves lo poco que queda de mi. Es estúpido reducir las ínfimas posibilidades a estas dos, es algo abstracto. Que qué voy a decirte? Todavía lo pienso. Tengo miedo. Porque he decidido librar esta batalla con mis fantasmas cuando todavía no estoy entera. Me siento débil, pero algo me dice que si no lo hago estos fantasmas nunca se irán. Sólo quiero recuperar aquello que antaño perdí, mis ganas de reír, la total confianza en mi. Y me da igual si tu estas o no estas allí. Nadie sabe cuánto echo de menos, ser feliz con poco, valorar todo lo que tengo y creer con total certeza, que es lo mejor del mundo.

He tomado una decisión. Y aunque tenga miedo, me alegro, por haberme atrevido, al fin y al cabo es un señal de que poco a poco mi cuerpecito se levanta, y se apaña para incorporarse otra vez a la carrera de la vida. No hay tiempo para desidias. Estoy preparada.

jueves, 23 de febrero de 2012

h/h

Siempre pensé que debía aprender de mi misma. Lo que no sabía es que fuera tan mala maestra. ¿Dónde están todas aquellas personas tan maduras y tan capaces de controlar cualquier situación? Aquellas que dicen no tener ninguna preocupación gracias a que, según creo yo, algún tipo de ser divino les habrá acariciado con sus suaves pétalos de rosa? ¿Dónde está don Perfecto cuando más se le necesita? Coño, que me lo explique, que me guíe por esta hartaduría de bucles sin sentido! "Con cada persona es distinto", dicen. Y una mierda! El ser humano quiere lo que no tiene y sólo, y únicamente cuando lo tiene, ya no lo quiere. Qué perra vida, lo tenemos bien jodido! Debo venir de otro planeta o quizás en otra vida fui un gato, porque no lo entiendo. Con lo hermoso que es, sacarle jugo a la vida, pero qué queréis que os diga, hacerlo sola no tiene tanta gracia.