lunes, 25 de noviembre de 2013
3/10/2013
Y pensando, que la vida solía tener algún sentido. Mírala, tan llena de vida, tan estática a la vez. No dejo de pensar que las almas pueden plastificarse como si de fiambres se trataran. Que al igual que una ave se enjaulan. Y la vida nos envía señales, caminos y rutas que el miedo nos arrebata, y nos hace perder. Y mañana, y mañana y mañana. Siempre hay un mañana. Pero nunca es hoy. Pensando, que la vida solía tener algún sentido y la vida se desmorona ante los ojos de unos espectadores que no se atreven a participar. Ni siquiera a mirar. Aunque la vida no espere nosotros nos emperramos en esperarla a ella y, míranos, tan llenos de vida y tan estáticos, tan paradójicamente locos en nuestra desastrosa quietud. No somos más que banales descripciones de un inminente azar.
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